La intervención en el Museo Nacional del Teatro de Almagro, futuro Museo Nacional de Artes Escénicas, ha sido un ejercicio de precisión y respeto por la historia; un diálogo sutil entre pasado y presente que busca potenciar la esencia del edificio con mínimos recursos y un impacto máximo. Ubicado en el antiguo Palacio de los Maestres de Calatrava, el museo, cargado de memoria, requería una actualización que mejorara su funcionalidad sin perder su identidad y permitiera ampliar su capacidad expositiva.
La rehabilitación ha reinterpretado los espacios existentes desde una mirada contemporánea, redefiniendo el acceso y el sistema de circulaciones para hacerlos más intuitivos, abiertos y accesibles. Se han eliminado elementos que limitaban la fluidez del recorrido, permitiendo que la luz natural —que envuelve el cubo central de piedra a través de aperturas cenitales— recupere su protagonismo y atraviese con mayor libertad cada estancia. La supresión de las antiguas escaleras, reubicadas en el núcleo principal de comunicaciones, ha transformado la percepción espacial, amplificando verticalmente el conjunto, dotándolo de una mayor ligereza y reforzando la conexión visual entre niveles.
El uso de materiales nobles y soluciones constructivas respetuosas con el edificio original ha garantizado la sostenibilidad de la intervención, minimizando su impacto y permitiendo futuras actualizaciones museográficas. El resultado es un museo más abierto, accesible e inspirador; un espacio renovado que invita a ser recorrido y descubierto, donde las artes escénicas no solo se narran, sino que se escenifican a través del espacio, la luz y la tecnología.
Arquitectos: Donaire Milans Arquitectos, Jesús Donaire y María Milans del Bosch
Fotografía © Montse Zamorano
Colaboradores: Carlos Pérez
Estudiantes: Marta Esteban-Infantes

















